Destaca la importancia de la convicción personal y la espiritualidad sobre los medios materiales para superar dificultades o enfermedades. Sugiere que la confianza interna es más sanadora que los recursos físicos. Resalta que la creencia, la esperanza o la fe en uno mismo/a (la fe de Marta) es lo que produce la mejoría o el milagro, y no la ayuda material o el trabajo duro (la fusta de la barca).